Este local, nocturno por definición, resulta encantador para cenar en un ambiente recargado, pintoresco y con multitud de objetos que cuelgan de sus paredes y techo.
Pere Gubert, Elsa Huch y David Gibert abrieron este local al público en 1979 para recrearnos hasta el día de hoy, un buen lugar donde tener una velada romántica, diferente y sorprendente a la vez. Recomendado por Le Guide du Routard. Aunque entre sus platos encontramos caldos, carnes y ensaladas, aquí el protagonista son las fondues.
Un amplio surtido de quesos fundidos que deleitarán a paladares exigentes: desde surtidos varios de queso o al estilo “raclette”, a sus conocidas “fosas” como la fosa Carassa con aceite (surtido de carnes), la fosa Nature (carnes cocidas en cava brut nature), o la fosa Neptuno con aceite (surtido de pescado y mariscos).
También cuentan con platos especiales como el Steak Tartar, carpaccios o su Roast Beef.Para postres, no podía faltar la Fondue de chocolate y frutas y su variedad de mousses.